domingo, 23 de noviembre de 2008

Nutrición y Salud ósea en la adolescencia

Durante la infancia y la adolescencia se produce el crecimiento del organismo con la formación hueso a partir de cartílago de crecimiento y la osificación posterior, fortaleciéndolo. Para adquirir un desarrollo óptimo, es necesario mantener un estado nutricional adecuado de forma que al llegar a la etapa adulta se consiga el pico de masa ósea. Posteriormente, éste se mantiene hasta la quinta o sexta década, y en la ancianidad comienza a disminuir la neoformación de hueso y con ello la masa ósea.

Existen multitud de factores que influencian la acumulación de calcio en el hueso durante la infancia y adolescencia: factores genéticos, el género, la dieta, la actividad física. el estado hormonal y factores de crecimiento, y otros como el consumo de alcohol y tabaco. La densidad mineral ósea puede ser modificable por la dieta y el ejercicio físico hasta un 20%.

La nutrición interviene en la regulación del metabolismo del calcio y en la formación de la masa ósea aportando macronutrientes, vitaminas y sales minerales.
Es importante que el hueso crezca adecuadamente y se mineralice, por lo que es necesaria una alimentación que aporte energía suficiente. Las vitaminas K,C y D, se relacionan con la formación de la masa ósea, por lo que se sugiere que la dieta sea rica en fruta y verdura.

La adolescencia ósea termina a los 25 años, pues el crecimiento del esqueleto necesita de una buena dieta rica en calcio para alcanzar una masa ósea máxima. La mayor capacidad de acumular minerales en los huesos, se da alrededor de los 20 años.
Para alcanzar la dosis de 1200 miligramos de calcio al día, hay que incrementar el consumo de lácteos, organizar a lo largo del día las tomas de queso, yogur, leche y otros preparados lácteos, asegurará una ingesta constante de calcio y así se potencia un máximo crecimiento.

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